La idea es una representación mental producto de un proceso de razonamiento de una persona y es el elemento principal para darle inicio a un proyecto. De poco sirve tener muchas ideas si éstas no se materializan.

Para materializar es necesario darles forma, estructurar un plan de acción, estudiar sus implicaciones y verificar su viabilidad.

Las ideas por su poder transformador pueden resultar peligrosas para los poderes fácticos, es decir tienen un carácter subversivo, por ello son la piedra fundacional para el cambio de las estructuras establecidas.

La Importancia de probar, probar, probar la idea

La Importancia de probar, probar, probar la idea

Todo comienza con una idea

De allí la importancia de las ideas. Ellas están presentes en todos los ámbitos de la acción humana. En la política, para sentar las bases del cambio transformador, en las ciencias porque suelen ser el inicio de descubrimientos que cambien los paradigmas establecidos y en los negocios porque se convierten en nuevos productos y nuevas formas de hacer.

En el mundo de los negocios, por ejemplo, las ideas surgen de la necesidad que alguien detecta en un mercado y la manera de satisfacerla es mediante la creación de un bien o servicio cuya producción sea posible, que haya un público lo suficientemente numeroso como para hacerla posible y que además tenga potencial de crecimiento.

Una vez expresadas y derivadas de ella el producto capaz de satisfacer la necesidad detectada es necesario probar ideas en dos sentidos: Uno; la factibilidad técnica de producir el bien o el servicio y dos; la factibilidad financiera para demostrar que es una iniciativa financiera sostenible en el tiempo y rentable.

La idea convertida en un producto debe satisfacer ambas condiciones, de no ser así debe ser reformulada. Esto no garantiza el éxito del emprendimiento, pero reduce la probabilidad del fracaso.

Pocas son las ideas que resultan exitosas inmediatamente, muchas lo llegan a ser a partir de ensayar y errar. Lo importante es atreverse a probarlas.